El Camino del Ciprés es considerado un sitio histórico de La Orotava por el Decreto 195/2008 de 16 de Septiembre y modificada la delimitación por el Decreto 24/2015 de 12 de Marzo por la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda.
El Camino de El Ciprés fue la principal vía de conexión entre La Orotava y su puerto, caracterizándose por una morfología poco frecuente en la isla, a tenor de la anchura de la calzada y de las cintas maestras -hasta 6 en algunos tramos de este camino- que articulan la organización de la superficie empedrada, configurada por grandes piedras labradas. A ambos lados del camino se disponen algunos inmuebles con rasgos propios de la arquitectura tradicional, que contribuyen a reforzar su imagen histórica y a crear un paisaje de gran singularidad. Entre estos inmuebles destaca la hacienda de El Ciprés, con una morfología característica del estilo colonial inglés que comienza a imponerse en el Valle desde finales del siglo XIX.
Esta vía aparece ya referenciada en la cartografía histórica del siglo XIX, mostrando la totalidad de su trazado, actualmente alterado por la red viaria contemporánea, y constatándose su existencia en planos de siglos anteriores. La importancia histórica del camino se remonta a los orígenes del Puerto de La Orotava, ya desde principios del siglo XVI, como embarcadero de la importante producción agrícola del Valle: vinos malvasía y vidueño y, posteriormente, de la producción de cochinilla. El sistema constructivo se caracteriza por un nivel inferior de cimentación y preparación del sustrato sobre el que se dispone un núcleo de barro compactado. La calzada se remata con un empedrado a base de piedra encabezada, reforzada por varias cintas maestras que facilitaban, por un lado, la construcción del camino, a la vez que refuerzan el pavimento y evitan su posible deterioro ante el tránsito de carros y otros vehículos cargados de mercancías.
Desde finales del siglo XIX su papel se revaloriza con la aparición de algunas villas de estilo victoriano en su entorno, alquiladas por turistas británicos acomodados que acudían al valle a mejorar su quebrantada salud. Entre ellas destaca la de La Palmita -sobre uno de los antiguos tramos del mismo- o la de El Ciprés. Los orígenes de esta última hacienda, incluida en la delimitación, se remontan a 1845, cuando María Cullen y Sánchez adquiere la finca al capitán comandante Luis Román, constatándose en la escritura de compra-venta la existencia de la casa.
Posteriormente, la titularidad se otorgaría sucesivamente a Victoria Ventoso y Cullen y a Juan Machado Pérez. Pero la importancia histórica del inmueble se certifica en 1918, cuando su propietario lo alquila a Wolfgang Köhler, que traslada -desde la Casa Amarilla- el centro de experimentación con primates fundado en 1913 por Eugen Teuber y dirigido por aquel desde 1914. La trascendencia de este centro deriva de los experimentos en el realizados y cuyos resultados fueron esenciales para la gestación de la psicología de la Gestalt, desarrollada posteriormente por Köhler en Berlín y Estados Unidos. El centro se mantuvo en esta hacienda hasta 1920, cuando las dificultades económicas hicieron inviable la prosecución de las investigaciones.

