El Exconvento Franciscano de la Virgen de Guadalupe y San Pablo de Adeje es considerado como un monumento por el Decreto 30/1986 de 7 de Febrero y modificada su denominación, categoría y delimitación por Decreto 107/2014 de 6 de Noviembre por la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda.
Del antiguo convento solo se conserva la iglesia conventual, conformada por una única nave que finaliza en un arco de triunfo en cantería apeado sobre columnas adosadas con capiteles corintios, que da paso a la capilla mayor.
La fachada principal está presidida por el escudo de armas del marquesado, flanqueado por dos ventanas cuadrangulares y bajo las que se abre la portada principal de medio punto en cantería.
Adosado a la iglesia se encuentra el actual edificio del Ayuntamiento, que a principios del siglo XIX fue levantado sustituyendo al antiguo complejo conventual, hoy completamente desaparecido.
El convento fue fundado en 1679 por iniciativa del primer marqués de Adeje, Juan Bautista de Ponte y Pagés. Debido a la dinámica poblacional y económica de esta zona de la isla, sometida a un importante grado de aislamiento, el número de religiosos nunca fue demasiado importante, con una media de frailes de 8 o 9. Ya en 1802 la congregación había quedado reducida a tres clérigos.
Tras la desamortización y la clausura del convento en 1835, el edificio conventual fue arruinándose progresivamente hasta acabar con su desaparición. La nueva construcción, en un lenguaje ecléctico propio de las primeras décadas del pasado siglo, se destinó a sede del Ayuntamiento. La iglesia constituye la única pieza arquitectónica del convento que ha llegado a nuestros días relativamente bien conservada, aunque durante la segunda mitad del siglo XIX y el XX tuvo usos tan dispares como el de cuartel, empaquetado de tomates o escuela de enseñanza media.

