El Conjunto Histórico de Arona fue considerado como tal por el Decreto 70/2007 de 2 de Abril por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes.
El perímetro del Conjunto Histórico acoge los sectores de mayor valor patrimonial del casco urbano de Arona, cuyos ejes principales se corresponden con la calle Duque de la Torre y calle Domínguez Afonso, que delimitan su nódulo central, representado por la Plaza del Cristo de la Salud con la Iglesia de San Antonio Abad.
A partir de la fundación de la ermita originaria en el siglo XVII, el caserío se iría desarrollando con lentitud, atendiendo a la dureza de las condiciones ambientales y de vida en el sur de la isla, articulándose diferentes construcciones, cuyas manifestaciones actuales no se remontan más allá del siglo XIX, salvo alguna excepción. Muchas de ellas ofrecen un aceptable estado de conservación, mostrando los rasgos propios de la arquitectura doméstica en ámbitos rurales las características propias de la casa tradicional canaria, desde su vertiente popular por una parte, por la otra, desde las formas algo más complejas, más llamativas, que muestran el poder de la burguesía, incluso con elementos aristocráticos.
Las tipologías arquitectónicas presentes en el casco muestran, en gran parte los rasgos propios de la arquitectura tradicional; aunque modificadas por las corrientes estilísticas que se imponen a lo largo del XIX. Se trata, en general, de viviendas espaciosas, organizadas en torno a un patio central, con habitaciones comunicadas mediante corredores. Las variaciones ofrecen una distribución simétrica de huecos en fachada, con predominio de ventanas de guillotina, ausencia de balcones; y alternancia de cubiertas de teja o de azotea -como resulta característico de las edificaciones del sur de la isla-; siendo frecuente la cubierta plana en las crujías principales y el remate de la fachada mediante un parapeto de mampostería. Éstas muestran la sobriedad propia de un ámbito tradicionalmente alejado de los centros en los que cuajaron las influencias exteriores. En el conjunto alternan viviendas de dos alturas, vinculadas a la burguesía rural más acomodada, con patio central o lateral, delimitado por galerías abiertas, con una distribución de dependencias característica de la arquitectura doméstica canaria.
Un segundo tipo de vivienda corresponde a la casa de una planta o terrera, asociada a una población más humilde, con una especial concentración en la calle Domínguez Alfonso y calle La Luna, mostrando las variaciones propias de finales del siglo XIX en cuanto a la composición de fachadas. Por último, una tercera tipología arquitectónica responde a haciendas rurales, actualmente integradas en el núcleo urbano, con dependencias e infraestructuras propias de la vida campesina. Son los casos de la Casa de los Tavío y la Casa de Mesa, en el extremo oriental del núcleo urbano y rodeadas de antiguos bancales no ocupados por la edificación. En este mismo sector, el Calvario, datado en 1877 aunque con obras de mejora hasta la primera década del siglo XX, ofrece un lenguaje clasicista, destacando sobre un promontorio que domina el Valle San Lorenzo y aglutina otro ámbito urbano de cierto interés.
Las edificaciones de mayor entidad se localizan en el entorno de la plaza, destacando en ella la Iglesia parroquial, construida a finales del siglo XVIII y reedificada en el XIX. De planta basilical, posee una pequeña capilla destinada a baptisterio de los años 30. La techumbre a 2 aguas, ochavada en el presbiterio, corona una fachada principal con arco de medio punto de cantería, que se repite en la fachada lateral, y una ventana de medio punto y balcón lígneo. La doble cornisa pétrea con volutas en sus extremos enmarca una espadaña de piedra de 2 cuerpos con arcos de medio punto y juego de volutas.

