La Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria de La Victoria de Acentejo es considerada como un monumento por el Decreto 602/1985 de 20 de Diciembre y modificada la categoría y delimitado el entorno y vinculados bienes muebles por el Decreto 65/2014 de 12 de Junio por la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda.
Se trata de una iglesia de tres naves, separadas por una arquería de medio punto sobre columnas toscanas. La nave central es mucho más ancha que las laterales, aunque la baja altura del conjunto afecta a su especialidad. Se cubren con artesonados de par y nudillo. La capilla mayor cuenta con un artesonado ochavado de estilo portugués, forrado con tablas pintadas de temática arquitectónica.
Interesante es también el artesonado ochavado de la capilla de San Matías, en el lado de la epístola.
El exterior de la iglesia ha conocido una transformación importante, en especial en la fachada, que aparece rematada por un hastial triangular, que evoca un frontón clásico y un óculo sobre la portada de cantería en medio punto. El resto del buque del templo mantiene la fábrica de los siglos XVII y XVIII, mostrando cubiertas a dos aguas de teja curva y acusándose el cuerpo del presbiterio.
Relata la tradición que, tras la segunda batalla de Acentejo, el Adelantado Fernández de Lugo ordenó levantar una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de La Victoria. Se trataba de una construcción muy precaria, en piedra seca y de una sola nave. Al no tener espadaña, sus campanas se colgaron de un gran pino situado junto al templo.
En 1537 la ermita fue sustituida por una edificación más sólida de una sola nave, promovida por el conquistador Gonzalo de Salamanca, que se mantuvo durante varias décadas. En 1589 la iglesia se incendió, siendo reedificada en los años siguientes. A lo largo del siglo XVII Manuel Penedo el Viejo construye el arco toral del presbiterio, pasando el edificio de una a tres naves durante esta centuria.
El remate de la torre tuvo lugar hacia 1884, con su acabado piramidal y la instalación del reloj al año siguiente.
En la segunda mitad del siglo XX la fachada sufrió una desafortunada intervención, que la modificó en un lenguaje anodino.





