La Casa Miranda del Puerto de la Cruz es considerada como un monumento por el Decreto 47/2009 de 28 de Abril por la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes.
El inmueble de referencia se ubica en la confluencia de las calles Santo Domingo y Las Lonjas, con fachadas y acceso por ambas calles, siendo el principal por el de la primera. Cuenta con una superficie de solar de 266,25 metros cuadrados y una superficie construida de 670 metros cuadrados, distribuida en dos plantas hacia la calle Santo Domingo y tres hacia la calle Las Lonjas.
La planta baja se desarrolla en torno a un patio, de planta irregular, con acceso directo por la calle Las Lonjas; y a través de un zaguán, ubicado en el centro aparente de la fachada, por la calle Santo Domingo. Parte de este patio se encuentra cubierto por la balconada interior de la primera planta que sirve de protección de la escalera de conexión de las diferentes alturas.
Su valor arquitectónico reside en que constituye un inmueble representativo de la arquitectura tradicional de la isla, vinculada a las clases más pudientes, como lo manifiesta su volumetría, la riqueza de las carpinterías y la compleja organización interna. En la fachada a la calle Las Lonjas, destaca el doble balcón cubierto superpuesto, muy singular por su amplitud, así como el orientado a la calle Santo Domingo, con rica decoración de lacería, y el ubicado en el chaflán. Se completa aquélla con ventanas de guillotina y antepechos de cojinetes, así como con pequeños ventanillos con rejas. La cubierta alterna los faldones de teja curva con la azotea hacia la calle Las Lonjas.
En el interior, el patio aparece delimitado por tres galerías sobre pies derechos, cerradas con ventanas de guillotina y otra abierta en la segunda planta. La escalera de acceso, en madera, es de dos cuerpos y amplio descansillo. Las dependencias disponen de interesantes artesonados con decoración de lacería y soga.
Los materiales empleados para la construcción del inmueble son los usados tradicionalmente, como paredes de tapial, sillares pasantes de piedra en los extremos de las fachadas, forjado de entramado de madera. La madera de tea se emplea profusamente, tanto en la carpintería exterior, balcones, ventanas y portadas, como en las puertas interiores de paso.
Sin embargo, es indudable el valor ambiental de este inmueble que señala el comienzo de dos calles fundamentales en el trazado original de la ciudad. Junto a la Casa de la Aduana, constituye uno de los extremos que delimitan la típica calle Las Lonjas. Sus numerosos balcones, aleros, puertas, techumbres, la hermosa escalera y las galerías ubicadas en un patio, original por su plaza trapezoidal debido a imposiciones del solar, junto al tratamiento específico y cuidados de otros detalles decorativos, hacen de esta casa uno de los ejemplos de la mejor arquitectura de la madera del Puerto de la Cruz.

