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La Casa del Patio

La Casa del Patio de Santiago del Teide es considerada como un monumento por el Decreto 59/2014 de 29 de Mayo por la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda.

El aspecto general del inmueble, tal y como ha sido descrito de forma generalizada, es el de un conglomerado de módulos y unidades constructivas adosadas, sin que parezca haber existido un programa constructivo previo. La inexistencia de un patio central, que sirva de elemento organizador de la vivienda y de distribución de usos constituye un elemento singular y diferenciador respecto a otras grandes haciendas de la isla.

El único cuerpo de dos pisos ofrece unas interesantes labores de carpintería en sus huecos, con cojinetes macizos y otros mostrando antepechos de fábrica y asientos interiores de rinconera. La parte alta de esta construcción se destinaría originalmente a granero.

Las cubiertas son de teja curva, alternándose las de dos aguas con las de cuatro, atendiendo a la configuración longitudinal de cada uno de los módulos.

La entrada principal está precedida de una amplia huerta, en la que se localiza el aljibe. Hacia la parte posterior, un extenso patio (del que quizá derive el nombre del inmueble) aparece parcialmente delimitado por las antiguas bodegas y los establos, y en el que se localizan dos magníficos lagares con cubierta pajiza a dos aguas. También existe una espléndida era en buen estado de conservación.

La cocina se manifiesta al exterior en la cúpula hemisférica de su horno.

Señala la tradición que la Casa del Patio fue levantada en el último tercio del siglo XVII, aunque ha conocido importantes reformas posteriores. Coincide su construcción con la creación del señorío del valle de Santiago por el rey Felipe IV en 1663, que fue concedido a Fernando del Hoyo Solórzano y Alzola, maestre de campo de los tercios de milicias provinciales, quedando segregado dicho territorio de la jurisdicción del Cabildo Insular, que se opuso con fuerza a dicho acto.

No existen referencias históricas sobre el devenir de la vivienda, por lo que su evolución solo puede ser intuida a partir de los procesos de adosamiento y anclaje de los muros de las diferentes unidades que la componen.

En este sentido, la casa se habría originado en un cuerpo de una planta y tres o cuatro habitaciones, al que se le adosan las construcciones destinadas a servicios y el cuerpo de dos alturas, empleado como bodega en planta baja y como granero en la alta. Desde entonces conoció algún añadido posterior, así como la modernización de los aseos y la cocina.

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