Portada » La Librea de Tegueste

La Librea de Tegueste

La Librea de Tegueste es considerada como un bien de interés cultural de ámbito local o insular por el Decreto 154/2007 de 5 de Junio por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes.

Las libreas del noreste de Tenerife arraigan en la tradición de las milicias populares. La mayoría han desaparecido; se acredita su celebración en Las Mercedes, Taganana, San Benito, Tejina, Valle de Guerra y Tegueste.

El sustantivo «librea» procede del francés livrée, propiamente, «cosa entregada al criado». Así lo registraba Covarrubias en 1611: «Antiguamente solos los reyes davan vestido señalado a sus criados; y oy día en cierta manera se haze assí, para ser distinguidos y diferenciados de todos los demás, y porque estos tienen muchos privilegios y libertades se llamó aquel vestido librea». Otra de sus acepciones es la de uniforme militar: el Diccionario de Autoridades (1732), recoge la siguiente definición: «El vestuario uniforme que los Reyes, Grandes, Títulos y Caballeros dan respectivamente a los guardas, pajes, y a los criados de escalera abaxo, el cual debe ser de los colores de armas de quien le da». La Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana precisa que hasta el siglo XVII, la palabra se empleaba para expresar el uniforme o distintivo militar.

La Librea de Tegueste

Las fiestas de la copatrona de Tegueste, la Virgen de los Remedios, cobraron durante los siglos XVII y XVIII una importancia que trascendía el ámbito meramente local: concitaba vecinos de Valle de Guerra, Guamasa, Tacoronte, Tejina, San Cristóbal de La Laguna e incluso Santa Cruz de Tenerife.

La librea es, en rigor, una somera tropa uniformada y comandada por un capitán que, junto con la danza y los tres navíos representantes de los principales barrios o cuarteles de la localidad, desfilan en la procesión de la Virgen. A la vuelta de la procesión, los barcos -aparejados sobre carretas tiradas por bueyes- escenifican un asalto al castillo del que a la postre saldrán derrotados. No bien entra la Virgen a la parroquia, los barcos, precedidos de la danza y la librea, dan tres vueltas a la plaza y se declaran en retirada. Con este simulacro de fuga daban comienzo las carreras de barcos, hoy desaparecidas. La fiesta languideció en los años veinte; en 1945 se deja de citar por primera vez la librea. En 1997 se recuperó la tradición.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio